Ayer fue un domingo un poco diferente, amanecí cerca de la playa a 20 grados y rodeado del leve vaivén de las olas y me dormí a 12 con el molesto pitido de un portero automático roto por un borracho.
Día de tránsito, aeropuerto, coche, más coche, bar de carretera y curvas, muchas curvas.
En un par de ratitos repaso a un mar de crisis, cifras, letras y confabulaciones internacionales. Mucho ruido y pocas nueces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario